ene 12
19
En Alicia a través del espejo, secuela del libro de Lewis Carrol Alicia en el país de las maravillas, se narra cómo los habitantes del país de la Reina Roja tienen que correr para mantenerse en el mismo sitio.
Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.
-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!
-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y ¿cómo si no?
-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante, cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte…
-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.
En el país de la Reina Roja se debe de correr (evolucionar) para mantenerse en el mismo sitio (sobrevivir). Es una alegoría que bien se podría aplicar a la situación económica que atravesamos, todos los esfuerzos siempre parecen insuficientes para mantenernos en el mismo sitio. Y es que en un país que ha vivido tradicionalmente del Turismo y la Construcción, sectores en situación crítica, tiene que saber correr el doble para mantenerlos, siendo mucho más competitivo que antes e innovando en otros campos para encontrar nuevos modelos de negocio que generen empleo.
En el debate de los “ajustes” de la producción y de cambios en las contrataciones de las empresas, se habla si serían una buena opción los miniempleos o la ampliación la jornada laboral como fórmulas para hacer nuestra producción más competitivas. Sin embargo, en España, la experiencia nos dice que siempre que hemos querido ser competitivos en algo, lo hemos hecho en precio, intentando vender en el mercado productos más baratos que nuestros competidores, y para lograrlo, la única solución posible era la de recortar en costes de producción. En cuanto a las materias primas era casi imposible, ya que éstas se han ido encareciendo con el tiempo. Si se intentaba recortar en tecnología, los productos no serían ni tan buenos ni tan modernos como los que había en el mercado, por tanto, lo fácil siempre era recortar en costes salariales, bajar los sueldos… ¡Un error!
El país más competitivo del mundo no es China, ni tampoco otro país asiático de los que tienen unos costes de producción muy bajos y unos salarios ínfimos, sino Suiza, un país en el que no existen los miniempleos ni las jornadas laborales interminables, dónde el nivel de vida de los trabajadores es de los más altos de Europa.
“La competitividad viene del ingenio, no de las subvenciones; viene de la elección de las mejores herramientas, no de la chapuza; viene de la organización, no de las reuniones repetitivas, ni de las comilonas; del aprovechamiento del tiempo, no del estiramiento interminable de las jornadas; tiempo para trabajar y tiempo para divertirse, no tiempo para divertirse en el trabajo. Viene de la inteligencia, eligiendo a los mejores para cada puesto; poniendo un ingeniero donde hace falta, no a un cuñado; eligiendo un director que sepa dirigir, no al que hace mejor la pelota. Unos trabajadores que sepan su oficio y estén orgullosos de ello, no unos amedrentados, espoleados por el miedo al despido. Ya que no tenemos buenas ideas, copiemos, pero a los que van por delante”.
España necesita volver a ser competitiva, pero jamás en costes, nunca podremos ofrecer algo más barato que cualquier país asiático. España necesita hacer de la innovación su aliada, apostando por el desarrollo de la tecnología, de la calidad de sus materias primas y de la eficiencia en los procesos productivos. España tiene que diferenciarse en el mercado ofreciendo productos de calidad y ser punteros sólo se logra cuando la innovación es el centro de la producción.
ene 12
12
Si subes tus fotos a facebook, compartes información a través de twitter, escuchas música en Spotify o simplemente utilizas un proveedor de correo electrónico como Gmail, ”el cloud computing” ya forma parte de tu vida. ¡Estás en la “nube”!
Guardar información en servidores externos a través del uso de herramientas y aplicaciones en la web, “en la nube“, forma parte de nuestra vida digital privada desde hace tiempo. Ahora, son las empresas las que por razones económicas, también están adoptando los servicios del cloud computing como estrategia para reducir y mejorar la transparencia en costes, flexibilidad en las inversiones tecnológicas (IT), reducir el tiempo del ciclo de vida IT y en el aprovisionamiento del servicio y optimizar la huella CO2.
El cloud computing se ha convertido en la verdadera batalla de la escena tecnológica: las compañías que dominen “la nube” serán los verdaderos actores del futuro y a las empresas que utilicen esta innovadora tecnología transformacional les permitirá explorar nuevos modelos de negocio.
La estrategia de Innovación de BBVA.
Ayer por la mañana se hizo público el contrato firmado por BBVA y Google Enterprise para que éste preste sus servicios de cloud computing y extienda el uso de todas sus APPs a uno de los grupos financieros más influyentes del mundo.
Con este contrato, los más de 110.000 empleados de BBVA que se distribuyen en 26 paises tendrán a su alcance y desde cualquier punto con conexión a la red a través de un navegador toda la información del grupo financiero, además de poder utilizar las Apps Google Empresas ofrece a sus clientes: servidor de correo Gmail con el chat de Google, Google Calendar, Google Docs, Google Groups, Google Sites, Google vídeos entre otros.
En BBVA han convertido la innovación y el desarrollo tecnológico en una de sus prioridades para el desarrollo de su modelo de negocio, y con este nuevo sistema de cloud computing quieren hacer de su entorno, un día a día más competitivo, mejorando en accesibilidad y eficiencia, dotando de mayor rapidez el acceso al sistema y reduciendo costes, así como ser más ecológica.
ene 12
1
“Innovar no es un proceso, es una actitud.”
Hace mucho, mucho tiempo… cuando la gente quería hacer una gestión tan simple, como por ejemplo, sacar dinero de su banco, tenía que ir expresamente a una sucursal en horario de atención al público. Y, no sólo eso, no se podía ir a cualquier sucursal que le pillara cerca, sino tenía que ir donde se abrió su cuenta.
Antes no había ordenadores, ni faxes, no mucho menos conexión a Internet. Las cuentas, por increíble que pueda parecer, se llevaban mediante libros contables de papel. Por ello, después de tener que ir hasta tu oficina, te tocaba esperar cola. La gestión podía ser sencilla, como sacar dinero, pero si los clientes que te precedían delante querían hacer trámites más complejos, estabas obligado a esperar y esperar, así que, sacar dinero, suponía perder casi toda la mañana.
“Me obsesionaba la idea de que tenía que haber una manera de poder conseguir dinero en cualquier parte del mundo o del Reino Unido. Y se me ocurrió crear una máquina como las dispensadoras de tabletas de chocolate, pero que en vez de chocolate diera dinero”. John Shepherd-Barron.
Con el tiempo y gracias a los adelantos tecnológicos, el tener que ir a tu sucursal y esperar grandes colas casi ha desaparecido. El teléfono, el fax, la universalización de internet… el que a alguien se le ocurriera inventar el cajero automático, han hecho que nuestra calidad de vida mejore.
Y es que de un pensamiento absurdo pueden surgir grandes ideas y así es como John Shepherd-Barron acabó inventando el cajero automático en 1967. Si una mañana este señor no se hubiese levantado con la idea innovar en un nuevo sistema de retirada de efectivo, probablemente durante muchos años después, mucha gente hubiera tenido que seguir guardando cola para sacar su dinero del banco.
La banca del futuro pasa por la innovación, por la investigación y su inserción en el mundo de las nuevas tecnologías, por mantener una conversación de tú a tú con clientes y no clientes en las redes sociales, por escucharlos y aprovechar toda estas experiencias para mejorar en productos, estrategias, ideas y procesos que simplifiquen la vida de la gente, convirtiendose en una institución más atractiva y satisfactoria.
El banco del futuro, un video del Centro de Innovación de BBVA.