La revolución no es algo fijado en una ideología, ni es algo que está de moda en una década. Es un proceso perpétuo incrustado en el espíritu humano.

La Revolución Obrera, esa constante lucha por intentar derrocar el abuso sobre las trabajadoras y trabajadores tiene un papel fundamental en la Europas del s. XXI, tiene la obligación de seguir fortaleciendo el pilar europeo de los Derechos Sociales, construyendo una UE más inclusiva, más justa y que se base en fundamentalmente en: 

– Igualdad de oportunidades y acceso al mercado laboral sin discriminaciones y sin ningún tipo de barreras. 

– Condiciones de trabajo justas para todas y todos los trabajadores. 

– Protección laboral, protección social e inclusión.

 Debemos seguir trabajando para blindar los derechos de miles de trabajadoras y trabajadores europeos, pero también poner el foco en las desigualdades, en aquellas regiones donde el desempleo para a ser un problema estructural que se ceba con los mayores de 50 y con los jóvenes como Ceuta o Melilla.

Eurostat ha hecho públicas este lunes sus estadísticas de paro por regiones de la Unión Europea en 2018. Cuatro territorios españoles entran en la lista de los diez con mayor tasa de paro general. Repiten Ceuta (29%) y Melilla (25,8%), segunda y cuarta en la clasificación. En el séptimo lugar aparece Extremadura (23,7%) y en el noveno, Andalucía (22,3%).

Tenemos claro que uno de los retos del PSOE en el próximo Parlamento Europeo será el desempleo juvenil dentro de la Unión y sobre todo tendremos que poner el foco en aquellas regiones que como Ceuta o Melilla sufren tasas de desempleo joven tan alto, dotando de todos los recursos y mecanismos necesarios para establecer políticas que ayuden a atraer empresas y favorezcan la contratación de la población local,  además de  proteger a los trabajadores y trabajadoras jóvenes desplazados dentro de la Unión Europea, evitar el dumping social y garantizar unas condiciones de trabajo dignas, que cumplan el principio de igual retribución por el mismo trabajo, independientemente del tipo de contrato o la nacionalidad.

La revolución obrera del S XXI será romper con las estructuras que impiden el acceso al mercado de trabajo de los jóvenes europeos, dotarlos de más derechos y hacer de la igualdad de oportunidades y de la no discriminación una realidad social dentro de la Unión Europea.

 Seguimos en la lucha, feliz día de las trabajadoras y trabajadores.

 

 

 

 

 

 

 

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